Dado que la Acupuntura es uno de los métodos terapéuticos de la MTC y que ésta es un modelo médico completo, cualquier patología en principio podría ser tratada con Acupuntura.
Teniendo en cuenta sin embargo que la Medicina Convencional está presente en nuestro medio, es accesible a todo el mundo a través del sistema público de salud y es muy eficaz para muchas patologías, parece lógico reservar la Acupuntura para aquellas patologías o trastornos que responden peor a la Medicina Convencional, para los que la Medicina Convencional no tiene una respuesta o para aquellas personas que prefieren prescindir de fármacos o de cirugía ante determinados trastornos.
La Organización Mundial de la Salud reconoce a la Acupuntura como un buen método de tratamiento en una larga lista de trastornos, entre otros: cefaleas, dolor de espalda, dolores articulares (cuello, hombro, codo, rodilla), dismenorrea, fibromialgia, parálisis facial, neuralgias, ansiedad, stress, depresión, rinitis alérgica, efectos adversos de quimio y radioterapia, epigastralgia, estreñimiento, colitis ulcerosa, disfunciones sexuales, insomnio, drogodependencia (incluyendo alcohol y tabaco), etc.
Cabe resaltar que la Acupuntura tiene un efecto preventivo importante y que, utilizada de forma regular, mantiene un equilibrio que se traduce en una mayor vitalidad, serenidad y armonía.
En general, ha demostrado tener muy buenos resultados en patologías que no han sido tratadas con éxito por métodos habituales (medicina convencional, cirugía, etc).
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