No pares…

Publicado por el 23 ene, 2015 en Psicología, Varios | 0 comentarios

No pares…

Sonríe siempre, sé feliz, encuentra el lado positivo y sigue adelante. ¡Tú puedes! Que nada te detenga. ¡No pares! No pares… ¿No pares? ¿Y por qué no? ¿Por qué socialmente está tan mal visto parar en el más amplio de los sentidos?

¿Y si descubro que estoy no estoy feliz con lo que estoy haciendo? ¿Y si en lo más profundo de mí yo sé que algo no va bien? ¿Y si en este momento no me apetece sonreír porque estoy triste? ¿Tengo que hacerlo? No. Mientras estamos esforzándonos en mostrar buena cara cuando estamos tristes no podemos detenernos a sentir qué es lo que está pasando por dentro: por qué nuestro cuerpo, nuestras emociones, nos piden estar así.

Es importante distinguir entre escuchar a la tristeza (y no ignorarla) y regodearse en ella. Regodearse en la tristeza probablemente no te haga ningún bien pero dejarla fluir y no taparla es algo bien diferente, aunque no sea algo agradable. Al final tendemos a evitar el sufrimiento a toda costa. En ocasiones existe el miedo de que la tristeza me inunde y se quede conmigo si la escucho. Curiosamente pasa lo contrario: cuando trato de evitarla nuestros problemas emocionales se quedan con nosotros.

Si paramos a pensar (si es que lo necesitamos) cómo está yendo nuestra vida. ¿Me gusta mi trabajo? ¿El lugar y la forma en la que lo estoy desempeñando? ¿Cómo estoy con mi pareja? ¿Cómo está mi pareja conmigo? ¿Qué está pasando en la relación con mi hijo? ¿Y con mi hermana/padres? A veces las respuestas, si es que las tenemos, pueden aportar un punto de claridad (lo que implicará desahogo).

En muchos países europeos está normalizado que personas de repente se tomen un año sabático para reajustarse y decidir si quieren modificar su carrera profesional o cambiarla por completo independientemente de que sea exitosa o no.

¿Qué pasaría si parase? ¿Por qué estar parado tiene que ser algo malo? No estás siendo productivo de cara a la galería (no está la casa perfectamente recogida, no estás produciendo dinero…). Quizás hay cosas que uno tiene que hacer y otras que… pueden pasar sin hacerse mientras estoy “hacia dentro”. Muchas veces tal es nuestro afán de no parar que incluso con un esguince o con un catarro tenemos que seguir haciendo cosas como si no pasase nada. ¡Que nada te pare! ¿Y si necesito parar? Sentarme y descansar, ir a dar un paseo y no estar a las tareas. ¡Parar es perder el tiempo! Yo creo que no. Es reajustarse, es estar tranquilo. Algo que nos agradecerá nuestro cuerpo y nuestro espíritu (y puede que te sorprendas que hasta las personas que tienes alrededor).

Por eso te animo a que te tomes un tiempo sabático de vez en cuando. De un día, una semana, un mes. El tiempo que necesites. Es algo que estoy descubriendo y realmente tiene efectos beneficiosos.

 

Lidia Mora Valenciano

Psicóloga individual y de grupo

Terapeuta familiar y de pareja

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